
El Firal es la explanada donde Solsona planta su mercado semanal y sus ferias, y también el borde por el que la ciudad salió de la muralla a partir de 1965. En todo su perímetro se levantaron edificios de cuatro y cinco alturas con el bajo ocupado por comercio, un entresuelo que sirvió de oficina o de obrador y las viviendas encima, a las que se llega por escalera de terrazo y pasamanos metálico. La fachada es continua, la acera holgada y la explanada delante cambia de uso según el día de la semana.
Ese calendario es lo primero que se consulta antes de proponer una fecha. Los días de parada y las jornadas de feria llenan la explanada de puestos y de furgonetas de reparto, así que el vaciado se programa mirando el almanaque municipal y el día elegido queda escrito junto al importe. Acertando la fecha, el camión pasa la jornada entera a diez pasos del portal y el trabajo fluye sin cortar el paso a nadie.
Encargos de herederos, notarías y ventas
La consulta característica de esta zona llega de familias que vivieron encima de su propio comercio. Cuando el negocio cierra o se traspasa, la vivienda y el bajo se despejan a la vez, y ese doble encargo se mide en la misma visita: por un lado el ajuar de la casa, por otro el mostrador, la estantería y el género que quede. Aparecen también propietarios que reconvierten el entresuelo en vivienda de alquiler.
Como muchos de estos inmuebles se explotan en régimen de arrendamiento, tratamos con administradores de fincas y con agencias de la propia villa que abren, dejan la llave del entresuelo y recogen al acabar. A quien decide desde fuera de la comarca le pedimos un recorrido grabado que entre en el altillo del pasillo y en el entresuelo, porque es ahí donde se concentra el volumen que ninguna fotografía de anuncio enseña.
Vaciado de casas y golfas en el Firal
Las viviendas del frente rondan los noventa metros y se reconocen por el techo alto y la ventana de balcón corrido volcada a la explanada. Dentro aparecen recibidor con mampara, sala de estar comunicada con el comedor de las ocasiones, cocina con despensa y tres o cuatro habitaciones repartidas hacia el patio de manzana. La carpintería de castaño y los empotrados de puerta batiente aguantan intactos en casi todas, y por encima del pasillo suele correr un altillo que ejerce de almacén doméstico.
El entresuelo merece capítulo propio, porque muchas familias lo usaron como despacho, taller de costura o almacén del negocio de abajo y ahí se acumula archivo, mercancía y mobiliario retirado. La escalera principal, recta y de peldaño cómodo, permite bajar el sofá y el somier enteros; el armario de cuerpos se separa en el propio rellano, que da espacio de sobra para maniobrar con dos personas.
Frente comercial de la explanada
Edificios de cinco alturas con local en planta baja y entresuelo encima.
Escaleras de terrazo con pasamanos metálico
Tramo recto y rellano donde el mueble grande se despieza con holgura.
Zaguanes compartidos con el negocio del bajo
Accesos donde el horario de trabajo se acuerda con quien atiende el local.
Perímetro despejado fuera de jornada de feria
Franja en la que el vehículo permanece delante del portal.
Carga por tandas con la barandilla forrada
La mañana comienza acordando con el bajo el momento de las maniobras ruidosas, para que el comercio siga atendiendo mientras el equipo trabaja. Se cubre el zaguán compartido, se protege el pasamanos metálico y se reserva un pasillo de circulación para la clientela del local entre carga y carga.
El descenso avanza por niveles: primero el altillo del pasillo, luego las habitaciones, después la sala y el comedor, y por último el entresuelo, que se despeja de una sola tacada porque su contenido es homogéneo y compacta muy bien en la caja del camión. Se cierra con las estancias barridas, el entresuelo incluido, un reportaje del estado de entrega y las llaves de vuelta en la mano acordada.
Visita de medición o vídeo del acceso
Anotamos metros y plantas, abrimos armarios, golfa, celler y trastero, comprobamos si hay ascensor y marcamos el punto donde puede aguardar el camión. Quien vive lejos nos manda esas mismas tomas grabadas con el móvil.
Documento con cifra y calendario
Llegan las horas de equipo, los portes, los kilos de deixalleria y el descuento de lo recuperable, y al lado el día de entrada y el de devolución de llaves. Se lee con calma y se enseña a quien haga falta.
Jornada con el día ya apalabrado
Entramos a la hora acordada, forramos rellano, barandilla y peldaños, desarmamos arriba lo que la escalera no deja girar y clasificamos hierro, madera, ropa y aparatos eléctricos desde el primer porte.
Llaves devueltas en la fecha prevista
La casa se entrega escobada, con las fotos de cómo estaba y cómo queda, y con los albaranes del gestor. Si asoma algo que la medición no reflejaba, lo ves antes de que nadie lo toque.
Retirada de arcones, somieres y trastos de pajar
Una finca del Firal entrega dos inventarios encadenados. Arriba, el de la casa: comedor de castaño con vitrina, tresillo, dormitorios completos, cortinaje pesado, mantelería, loza de servicio y ropa de temporada guardada en baúles. Abajo y en el entresuelo, el del negocio: mostradores, estanterías metálicas, expositores, básculas, máquinas de coser, cajas registradoras, rótulos y muchos metros lineales de archivo de facturas.
El destino se decide pieza a pieza durante la medición. El mobiliario comercial en buen estado interesa a quien abre negocio y tiene mercado propio, de modo que resta del importe. El acero de las estanterías y el hierro de los expositores se pesan aparte. El papel de archivo se retira en bloque hacia reciclaje de celulosa, con destrucción confidencial cuando la familia lo solicita. Y el resto viaja a la planta comarcal con la tasa reflejada en su renglón.
Horas, portes y kilos de vertido del importe
Frente a la explanada la partida de acarreo se queda en mínimos, así que la cifra la deciden otras tres cosas: cuántos niveles entran en el encargo —vivienda, entresuelo y en ocasiones el bajo—, cuánto archivo y cuánto mobiliario comercial hay dentro, y qué día del calendario ferial permite tener el camión delante toda la jornada. Las tres se comprueban en la visita y las tres van escritas con su importe, junto a la fecha de entrada y a la de devolución de llaves.
Cuéntanos si el encargo abarca también el entresuelo o el local. Aquí explicamos cómo se ejecuta cada jornada y en preguntas frecuentes están resueltas las dudas de plazo.
Preguntas frecuentes en el Firal
¿Qué es un vaciado de piso?
Es dejar una vivienda completamente despejada y barrida, lista para enseñarla, alquilarla, venderla o entregarla en notaría.
Abarca sacar todo el contenido de todas las estancias y de sus anexos, que en Solsona significa también la golfa bajo el tejado, el celler bajo la escalera, el pajar y el patio; despiezar arriba el armario o el somier que la escalera de piedra no deja pasar entero; clasificar en origen el metal, la madera, el textil y los aparatos eléctricos; llevar a reutilización lo que conserva uso; entregar cada fracción a gestor autorizado con su justificante; derivar a empresa especializada lo que sea residuo peligroso; y terminar barriendo la casa y devolviendo las llaves.
Se diferencia de una mudanza en que aquí nada viaja a otro domicilio, y de una reforma en que las paredes, los suelos y las instalaciones fijas quedan tal como estaban.
¿Cuánto se cobra por un vaciado de piso?
Se cobra el importe que figura en el presupuesto firmado, y ese documento se entrega antes de que entre nadie.
Se calcula sumando cuatro partidas visibles: las horas de equipo que piden las plantas, la escalera y el acarreo hasta el camión; los viajes de camión que exige el volumen; los kilos que van a la deixalleria comarcal con su tasa; y el descuento de lo recuperable, que baja el total cuando la casa guarda mobiliario, hierro o herramienta con salida.
En un piso pequeño del Firal ese total se queda en la parte baja de la horquilla y en una casa grande del casco con golfa y celler sube a la alta. Lo que no cambia es el método: la cifra se cierra por escrito antes de empezar y se cobra al terminar, ya con las llaves devueltas.
¿Tu casa está en el Firal? Te cerramos importe y fecha por escrito
690 220 944