
Les Bassetes es el crecimiento más reciente de Solsona, un sector de promociones levantadas entre los primeros dos mil y la década siguiente, con edificios de tres y cuatro alturas, fachada revocada y patio de manzana ajardinado. Casi todas las fincas nacieron con ascensor de cabina amplia, portal de doble hoja con acceso a nivel y aparcamiento subterráneo con trastero asignado a cada vivienda. Las calles son anchas, con arbolado joven y espacio suficiente para maniobrar.
De toda Solsona, este es el sector que menos horas de manipulación consume, y el presupuesto lo refleja con una línea de mano de obra contenida. La medición se vuelca entonces sobre dos puntos concretos: qué guarda el trastero del sótano y si la plaza de garaje acabó ejerciendo también de almacén, ya que entre los dos reúnen buena parte del cubicaje que luego hay que cargar.
Encargos de herederos, notarías y ventas
El perfil de encargo cambia respecto al resto de Solsona: aquí abundan las viviendas compradas en los años del crecimiento y ahora en venta por traslado, por separación o por cambio a una casa más grande. También llaman propietarios que alquilan y necesitan devolver el piso vacío entre contratos, y algunas herencias jóvenes de primera transmisión.
Bastantes de estos propietarios trabajan fuera de la comarca y organizan todo a distancia. Nos entendemos con quien tenga la llave —la administración de la finca, un familiar, la agencia— y mandamos fotografías del avance durante la jornada, de modo que quien decide sigue el trabajo desde el móvil aunque esté a doscientos kilómetros. El papel con la cifra y las fechas viaja por correo y por WhatsApp para que lo lea toda la familia a la vez.
Vaciado de casas y golfas en les Bassetes
Las viviendas rondan los ochenta o noventa metros y responden al esquema actual: salón comedor con cocina abierta o semiabierta, dos o tres dormitorios, dos baños y terraza o balcón corrido. Los armarios van empotrados de suelo a techo con puertas correderas, la instalación es reciente y la carpintería exterior de aluminio con persiana motorizada. Los dúplex de la última planta suman escalera interior de tramo recto y una terraza que en muchos casos funciona como trastero al aire libre.
La cabina del ascensor admite camilla, así que acepta somieres, colchones de matrimonio y módulos de armario sin desmontar. Eso permite una cadencia de descenso muy alta y concentra el esfuerzo en el empaquetado previo. En los dúplex, la escalera interior se cubre desde el primer momento porque por ahí baja todo lo del nivel superior antes de entrar en la cabina.
Promociones de tres y cuatro alturas
Fincas recientes con ascensor de cabina amplia y portal a nivel.
Dúplex bajo cubierta
Vivienda de dos niveles con escalera interior y terraza propia.
Trasteros de planta sótano
Recintos cerrados donde se acumula el material de temporada.
Aparcamiento subterráneo con rampa
Acceso donde se organiza la carga cuando la calle está ocupada.
Carga por tandas con la barandilla forrada
La jornada avanza por dos vías simultáneas. Una pareja sube a la vivienda, viste la cabina y el zaguán y arranca por la terraza y los dormitorios; la otra baja al sótano, abre trastero y plaza de garaje y monta ahí la clasificación por materiales. El camión se sitúa junto al portal o en la boca de la rampa, según cómo esté la calle a esa hora.
Con la cabina amplia el descenso es continuo y apenas hay desmontaje, de modo que el ritmo lo marca el empaquetado. En los dúplex se cubre la escalera interior y se baja primero el nivel superior completo. Se cierra barriendo vivienda, terraza y trastero, se fotografía cada espacio y se devuelven llaves, mando de garaje y tarjeta de portal a quien nos los entregó.
Visita de medición o vídeo del acceso
Anotamos metros y plantas, abrimos armarios, golfa, celler y trastero, comprobamos si hay ascensor y marcamos el punto donde puede aguardar el camión. Quien vive lejos nos manda esas mismas tomas grabadas con el móvil.
Documento con cifra y calendario
Llegan las horas de equipo, los portes, los kilos de deixalleria y el descuento de lo recuperable, y al lado el día de entrada y el de devolución de llaves. Se lee con calma y se enseña a quien haga falta.
Jornada con el día ya apalabrado
Entramos a la hora acordada, forramos rellano, barandilla y peldaños, desarmamos arriba lo que la escalera no deja girar y clasificamos hierro, madera, ropa y aparatos eléctricos desde el primer porte.
Llaves devueltas en la fecha prevista
La casa se entrega escobada, con las fotos de cómo estaba y cómo queda, y con los albaranes del gestor. Si asoma algo que la medición no reflejaba, lo ves antes de que nadie lo toque.
Retirada de arcones, somieres y trastos de pajar
De un piso de les Bassetes sale mobiliario contemporáneo con salida en el mercado de segunda mano: sofás rinconeros, mesas de comedor extensibles, canapés abatibles, escritorios y estanterías modulares. Los electrodomésticos integrados suelen estar en funcionamiento, así que se desconectan con cuidado, se comprueban y se ofrecen a reutilización antes de pasar a la fracción de aparatos eléctricos.
El trastero y la terraza aportan el resto: bicicletas, esquís y raquetas de nieve, una tabla de pádel, la sombrilla, la piscina desmontable de los niños, el cochecito y los embalajes que sobraron del traslado anterior. Cuanto sigue prestando servicio se aparta hacia entidades sociales o hacia venta directa, el resto se ordena por material dentro del propio recinto y cada carga arranca hacia gestor autorizado acompañada de su albarán, que se archiva.
Horas, portes y kilos de vertido del importe
En les Bassetes la calle y la cabina trabajan a favor, así que el importe depende casi por entero del volumen: cuántas estancias amuebladas, qué hay en el trastero y qué se acumuló en la terraza o en la plaza de garaje. Medir esos tres anexos es lo que separa una cifra que se sostiene de una estimación que se queda corta, y por eso la visita los abre uno por uno antes de escribir el papel con su calendario.
Cuéntanos si el encargo suma trastero, garaje y terraza. Al lado tienes el listado de lo que abarca cada jornada, y en preguntas frecuentes queda aclarado el asunto del plazo.
Preguntas frecuentes en les Bassetes
¿Qué pasa con los papeles, la ropa y las fotos de familia?
Se apartan antes que nada. Escrituras, contratos, libretas, cartas, álbumes, joyas, medallas y todo aquello que tenga carga afectiva acaban en cajas rotuladas que se entregan a la familia; nada personal sale por la puerta sin que alguien de la casa lo haya visto antes.
La ropa en buen estado va a entidades de reutilización textil, y los muebles, los electrodomésticos que arrancan y la herramienta que conserva uso buscan segunda vida antes que contenedor.
Pásanos una lista de lo que buscáis —una escritura concreta, un reloj, una fotografía— y la llevamos encima estancia por estancia mientras se despeja, con aviso en el momento en que algo asoma. En una casa de familia esa tarea pesa tanto como el camión.
¿Y si en la casa hay uralita, pintura vieja o aparatos con gas?
Se identifican en la medición y viajan por su propio camino. Las placas de fibrocemento del cobertizo, los botes de pintura y disolvente, los aceites, las baterías y los aparatos de frío con gas refrigerante son residuos peligrosos y se derivan a empresas especializadas e inscritas para tratarlos, que emiten su documentación.
Eso aparece en el presupuesto como una línea propia, con su importe separado del resto, para que sepas exactamente qué estás pagando y por qué. Detectarlo antes de empezar es una de las razones de medir la casa entera, cobertizo y pajar incluidos, en lugar de dar un precio por teléfono sobre los metros que figuran en la escritura.
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690 220 944